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Fármacos frente a la obesidad

por | Dic 14, 2025 | Noticias | 0 Comentarios

Análogos de GLP-1: una nueva herramienta contra la obesidad

En los últimos años, el tratamiento de la obesidad ha dado un paso de gigante gracias a la llegada de los llamados análogos de GLP-1. Estos medicamentos, que inicialmente se usaban para la diabetes tipo 2, han demostrado ser muy eficaces para perder peso de manera significativa y sostenida. Tanto es así, que hoy en día se consideran una de las principales novedades en la lucha contra la obesidad.

En este artículo te explico qué son, cómo funcionan, cuáles son sus beneficios y qué limitaciones presentan.

¿Qué es el GLP-1?

El GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1) es una hormona natural que se produce en el intestino después de comer. Su función principal es ayudar a regular la glucosa en sangre y el apetito. Entre sus efectos destacan:

  • Estimular la secreción de insulina cuando sube el azúcar en sangre.
  • Reducir la producción de glucagón (otra hormona que eleva la glucosa).
  • Retrasar el vaciado del estómago, lo que genera sensación de saciedad.
  • Actuar en el cerebro disminuyendo el hambre.

Gracias a esta combinación de efectos, el GLP-1 juega un papel clave tanto en el control de la glucosa como en la regulación del peso corporal.

¿Qué son los análogos de GLP-1?

Los análogos de GLP-1 son medicamentos que imitan la acción de esta hormona. Están diseñados para durar más tiempo en el organismo que el GLP-1 natural, que se degrada muy rápidamente.

Se administran generalmente en forma de inyección subcutánea, con distintas presentaciones: diarias o semanales. Entre los fármacos más conocidos están liraglutida (Victoza, Saxenda) y semaglutida (Ozempic, Wegovy, Rybelsus), y en los últimos años se han sumado otros de acción prolongada.

¿Cómo ayudan a perder peso?

El mecanismo de pérdida de peso no se basa en “quemar grasa” directamente, sino en un cambio en la forma en que el cuerpo regula el apetito y el metabolismo:

  • Aumentan la sensación de saciedad y reducen el hambre.
  • Hacen que el estómago se vacíe más despacio, por lo que las comidas sacian durante más tiempo.
  • Disminuyen la preferencia por alimentos muy calóricos o ricos en grasas y azúcares.
  • Mejoran el control del azúcar en sangre, lo que evita picos de hambre relacionados con la hipoglucemia.

En consecuencia, la persona come menos sin sentir tanta ansiedad por la comida, lo que facilita una pérdida de peso progresiva y mantenida.

Resultados en estudios científicos

Los ensayos clínicos han mostrado que los análogos de GLP-1 pueden lograr pérdidas de peso muy relevantes:

  • Con liraglutida a dosis de 3 mg, los pacientes perdieron de media un 8 % de su peso corporal en un año.
  • Con semaglutida a dosis de 2,4 mg semanales, los estudios han mostrado pérdidas superiores al 15 % del peso en muchos pacientes, una cifra que hasta hace poco solo se alcanzaba con cirugía bariátrica.

Además, no solo ayudan a perder peso, sino que también:

  • Mejoran el control de la glucosa en personas con diabetes tipo 2.
  • Reducen la tensión arterial y los niveles de colesterol.

Disminuyen el riesgo cardiovascular en pacientes de alto riesgo.

¿Quién puede beneficiarse de estos tratamientos?

En la actualidad, los análogos de GLP-1 están indicados principalmente en:

  • Pacientes con obesidad (IMC ≥ 30).
  • Pacientes con sobrepeso (IMC ≥ 27) que además tengan enfermedades asociadas, como diabetes tipo 2, hipertensión o apnea del sueño.
  • Personas con diabetes tipo 2 que necesitan mejorar su control glucémico y, al mismo tiempo, reducir peso.

La indicación siempre debe ser individualizada y supervisada por un médico especialista en endocrinología o en obesidad.

Efectos secundarios

Como todo medicamento, los análogos de GLP-1 pueden producir efectos secundarios. Los más frecuentes son digestivos y suelen mejorar con el tiempo:

  • Náuseas o vómitos.
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Dolor abdominal o sensación de plenitud.

En raras ocasiones pueden presentarse complicaciones más serias, como pancreatitis o alteraciones en la vesícula biliar, por lo que es fundamental un control médico adecuado.

Limitaciones del tratamiento

Aunque representan un gran avance, los análogos de GLP-1 no son una solución mágica:

  • No funcionan igual en todas las personas: algunos pacientes responden muy bien y otros apenas pierden peso.
  • Requieren continuidad: si se dejan de administrar, lo habitual es recuperar el peso perdido.
  • Tienen un coste elevado, lo que puede dificultar el acceso prolongado al tratamiento.

No sustituyen al cambio de hábitos: para lograr resultados óptimos deben combinarse con dieta equilibrada, ejercicio físico y seguimiento médico.

¿Sustituyen a la cirugía bariátrica?

Es una pregunta muy frecuente. La realidad es que los análogos de GLP-1 no sustituyen por completo a la cirugía bariátrica, que sigue siendo el tratamiento más eficaz y duradero para la obesidad grave.

Sin embargo, sí se han convertido en una opción muy valiosa en varios escenarios:

  • Para pacientes con obesidad moderada que no son candidatos a cirugía.
  • Para personas que prefieren probar primero una alternativa médica.
  • Como complemento en pacientes operados que necesitan mantener o reforzar la pérdida de peso.

En algunos casos, incluso se utilizan antes de la cirugía para reducir riesgos al llegar a quirófano con menor peso y mejor control metabólico.

Conclusiones

Los análogos de GLP-1 han supuesto un cambio radical en el tratamiento de la obesidad. Por primera vez, contamos con medicamentos capaces de lograr pérdidas de peso comparables a las de la cirugía en determinados pacientes, además de mejorar la salud metabólica y reducir el riesgo cardiovascular.

Aun así, es importante entender que no son una solución aislada ni definitiva. Requieren supervisión médica, cambios en el estilo de vida y, en muchos casos, un tratamiento prolongado en el tiempo.

La obesidad es una enfermedad compleja y crónica, y cada paciente necesita un abordaje personalizado. Los análogos de GLP-1 son una herramienta más —muy potente, eso sí— dentro de un tratamiento integral.

Si tienes obesidad y te interesa conocer si este tratamiento es adecuado para ti, consulta con un especialista. Puede convertirse en un gran aliado en tu camino hacia una vida más saludable.